Calesita

miércoles, 23 de mayo de 2018

Los dos caminos



Existen dos caminos, entre los cuales, hay gran diferencia; el que conduce a la vida y el que lleva a la muerte.
Así se inicia La Doctrina de los Doce Apóstoles (Διδαχή των δώδεκα αποστόλων), también llamado brevemente como Didajé (Διδαχή ). Este escrito puede remontarse entre mediados del siglo I y II. Este texto era desconocido hasta el año 1883, fue hallado en un códice griego en pergamino del año 1057.
Como lo indica este antiguo texto, la humanidad se debate entre ambos caminos. Explicita más adelante el texto:
He aquí el segundo precepto de la Doctrina: No matarás; no cometerás adulterio; no prostituirás a los niños, ni los inducirás al vicio; no robarás; no te entregarás a la magia, ni a la brujería; no harás abortar a la criatura engendrada en la orgía, y después de nacida no la harás morir.
De este breve párrafo de la Didajé podemos colegir algunas reflexiones sobre nuestra actualidad:
1. Provocar la muerte física en los niños. No existen razones para matar al inocente engendrado.
... no harás abortar a la criatura engendrada en la orgía, y después de nacida no la harás morir.
Hoy la Argentina como otrora se debate entre los dos caminos, el de la vida y el de la muerte, dado que las potestades de este mundo concreto le imponen el camino de la muerte, cuya autoridad nacional en este campo, vive en la ceguera total. He aquí quienes desean vivir el Camino de la vida:

Ante esta afluencia, se percibe la ausencia del llamado “papa” argentino, al que ya no reconocemos, no solo como papa, sino como católico. Ser extraño, amante de las multitudes, pero no de estas que desfilan por la vida, sino por aquellas que de algún modo se inclinan por el camino de la muerte.
¡Gracias Bergoglio por tu silencio! Siempre fuiste en este terreno un hipócrita inútil, no solo en Buenos Aires sino ahora también en Roma, fiel a tu contextura hecha para aplaudir este mundo.
2. La muerte espiritual en los jóvenes:
...no prostituirás a los niños, ni los inducirás al vicio...
No puede existir nada más execrable, que quien recibió la misión de dar vida espiritual, solo se ocupa de la muerte espiritual del niño o del joven.
El caso de la iglesia chilena marca un hito en este camino de muerte. La iglesia chilena, y entiendo con este término a su obispos, es idólatra en dos aspectos.
Uno por caer en la idolatría formal, pues se ocupa de dar culto a dioses paganos, como en este caso y las fotos no mienten.


En segundo lugar, la iglesia chilena es idólatra por ocultar eclesiásticos que cayeron en la idolatría de uno de los vicios más abominables. Existen clérigos que son una lacra en una iglesia que debe ser santa, pura e inmaculada. La farsa de presentar la renuncia en masa ante un “papa” extraño a las masas católicas, no logra convencer, cuando ni entre ellos mismos son capaces de cortar el miembro podrido. ¿Quién puede creer en esta iglesia degradada a tal punto? Hoy Chile, ha dejado de tener mayoría católica.

Y no podía ser de otra forma. ¿Qué le dijo Begoglio a Juan Carlos Cruz, una presunta víctima de abuso homosexual por parte del sacerdote chileno Fernando Karadima?
Llora, chiquillo. Juan Carlos, no importa que tú seas gay. Dios te hizo así y te quiere así.
Contento el hombre Bergoglio, ya tiene lo que quería, apretar las renuncias de los obispos chilenos en su puño. ¿Castigo ejemplar? Nada de eso, hasta ahora es todo una farsa. Ahora regresarán estos obispos a su diócesis, y podrán decirse unos a otros:
Seguiremos como antes, aunque con un poco más de escrúpulos.



viernes, 18 de mayo de 2018

La tiniebla de Bergoglio



La oscuridad de los acontecimientos, la oscuridad doctrinal, la tiniebla bergogliana es altamente necesaria en esta neoiglesia, para que el individuo pueda hacer uso de su conciencia por medio del nuevo evangelio del discernimiento. Por esto los obispos argentinos que cayeron en herejía, nos dan clases sobre la moral del discernimiento. Como afirma Bergoglio:
Un cristiano restauracionista, legalista, que lo quiere todo claro y seguro, no va a encontrar nada. 1
Toda la moral bergogliana se basa en el discernimiento personal de la conciencia individual. Todo nace del hecho concreto, hecho en movimiento, pues la dinámica es el dios al que Bergoglio quema incienso todos los días. Este dios tan particular se disfraza como marioneta en su lenguaje, con el término de “Espíritu Santo”.
El hecho concreto para Bergoglio siempre está en movimiento, no es estático. Sería estático si se adaptara a las normas de la moral.
Estáticas son las leyes para los bergogliano, y hasta los diez mandamientos escritos sobre tablas por el otrora dinámico y evolutivo Moisés. Pero ahora quien se aferra a las tablas mosaicas, muestra voluntad estática e involutiva, por consiguiente sería para el bergoglianismo una forma de pelagianismo moderno; y como Bergoglio vino a combatir por su sola y única cuenta, el pelagianismo que se aferra a las normas, impulsa a desprenderse de las leyes establecidas. Una clara actitud gnóstica, pero a no decirlo, pues el estúpido laicado se puede percatar del fraude.
Los bergoglianos, son aquellos que se bajaron de la barca de la Iglesia en plena borrasca, y se sentaron en un bote salvavidas. Esta es la actitud de gran parte de la iglesia argentina. Estos prelados son los que se dejan llevar por la corriente marina del mundo ateo, sin rumbo y entre olas amenazantes. Estos inútiles, en esta condición respiran aliviados. El “capitán” ordenó subirse a los botes, pues con las normas establecidas la barca de la Iglesia se hunde. Por eso con alegría de Bergoglio, ya no ven la Barca de la Iglesia, sino distintos botes subiendo y bajando por la corriente del mundo ateo. Ya no existen seguridades que entorpezcan la acción evolutiva, ahora cada uno en perpetua inseguridad, rema hacia donde se le ocurre, por supuesto, usando los remos del discernimiento.
Esta actitud gnóstica, acarrea estas consecuencias:
1. Esta moral del discernimiento se basa en contextos que la explicitan y no puede ser de otro modo, como es el caso de Amoris Lætitia. En este contexto, Los Amores de Leticia trabajan de tablas donde escribe Bergoglio su nueva ley. Como otro Moisés, baja de la tiniebla del Sinaí, con el rostro iluminado y presenta su nueva ley: la ley del discernimiento, la cual libera la conciencia de las leyes escritas para impulsarla a un nuevo juicio, juicio dinámico, pero de todos modos pelagiano también, pues se ata a un contexto escrito y se aferra a él.
Siempre existe una norma escrita, esto es inevitable, esto hace que los bergoglianos sean a su vez pelagianos y gnósticos.
Pero ¿dónde hallamos la diferencia entre Moisés y el nuevo Moisés Bergoglio?
La diferencia radica en que una ley, la de Moisés es revelada y la del Moisés bergogliano es la de los hombres, es decir, gnóstica.
Sin oscuridad, no se puede avanzar evolutivamente. Se hace necesario subirse a los botes salvavidas y abandonar la Barca de Pedro. Es la noche tenebrosa donde se concibe la nueva norma, la cual es alumbrada por el parto lumínico de la conciencia en un nuevo ser, ser evolutivo y monstruoso.
La Luz de las normas reveladas es la llama del Sinaí, es llama que no se apaga, llama que no consume, llama que no quema, llama que santifica todo lo que toca y alumbra.
Las tinieblas bergoglianas, son oscuridades que apagan la llama, tinieblas que consumen la conciencia, tinieblas que queman el alma con el fuego infernal, tinieblas que deshumanizan todo lo que tocan, tinieblas que degradan hacia el lodo humano.
2. La tiniebla bergogliana lleva al discernimiento y el discernimiento se basa en el criterio, como capacidad de juicio personal. Estas imágenes reflejan que el criterio se ha deformado.

Esta es una iglesia sin criterio. Cuando se pierde el criterio, todo se transforma en un carnaval, donde en vez de la samba carioca escuchamos el coro de la Capilla Sixtina.
3. El criterio posee su base de apoyo en la teología, y cuando la teología se antropologiza y se profana, el criterio lo sigue ciegamente y el discernimiento pasa a ser el juicio del imbécil, como el de Sean O'Malley. Y no cabe otro apelativo para este capuchino, quien bendijo la mascarada carnavalesca; pues cuando se pierde la sensatez, se pierde la lógica del sentido común y la persona se imbeciliza. El sentido común es el tesoro que Dios dejó a los hombres de buena voluntad, y cada día los bergoglianos nos revelan que quienes se han subido a los botes salvavidas, lo han perdido lastimosamente.
A todo esto aflora un nuevo fenómeno, el de la hipocresía. Si una mujer impone las manos para sanar, salen los prelados llenos de furia a increparla por “robar” una actitud de la clerecía.
Ahora prelados desorientados e insensatos, ¿qué esperan para recuperar lo que en esta mascarada les robaron estas mujeres carnavalescas?
Dios es Luz y en Él no hay tiniebla alguna (Cfr.1Jn. 1,5), pero Bergoglio, el hereje, dice todo lo opuesto:
Un cristiano … legalista, que lo quiere todo claro y seguro, no va a encontrar nada. 2
Pero es que yo no quiero encontrar nada. Y como no quiero encontrar nada, no me subo a los botes salvavidas. Con la siempre Virgen María que me lleva a Jesucristo, lo tengo todo; con Jesucristo que me lleva al Padre ya lo tengo todo. ¿Qué tengo que encontrar?
Solo los gnósticos como Bergoglio, son los que se afanan por encontrar algo, y luego te dicen:
¡Sorpresa! Dios te dio una sorpresa.
Sí una sorpresa, como la del carnaval de Sean O'Malley. ¡Vaya sorpresa!


1 Entrevista con Antonio Spadaro s.j., 19 de agosto de 2013Entrevista com Antonio Spadaro s.j., 19 de agosto de 2013. 
2 Ibídem.

lunes, 14 de mayo de 2018

Heráclito en la práctica pastoral

Ante la mirada silenciosa de los que se sienten padres de esta iglesia destrozada, hemos explayado la teología bergogliana inspirada en Heráclito de Éfeso. Aquí vamos ahora al campo práctico, porque un ejemplo vale más que mil palabras. ¿Cómo se emplea esta teología en la práctica? Tomemos el caso de dar la comunión a los iconoclastas protestantes.
Hay que saber hacer tiempo, como hace el futbolista que está ganando y teme perder. No es fácil hacer tiempo, se debe poner la pelota contra el piso, caminar lento, pasarla al de atrás, y éste al arquero, o tal vez tirarla afuera.
En esto consiste el magisterio líquido, parar la doctrina, devolvérsela a otro, tirarla para atrás, o sacarla afuera de la iglesia. Es todo un arte, el arte de Bergoglio.
Es que el magisterio líquido es tan solo una pantalla para ocultar el cambio doctrinario. Es saber hacer tiempo. Se necesita ganar tiempo, porque el tiempo está en guerra con el espacio; pero con la confianza que el tiempo siempre vence al espacio.
Hagamos pasar el tiempo, que los ciegos digan que esto es un magisterio líquido, a la larga todos avalarán esta cláusula que siempre y sin duda es del Espíritu Santo.
Este hacer tiempo exaspera a los que están apurados, pone de mal humor a los teutones. Como dice Marx, Francisco no ejerce su poder. No lo ejerce, una porque no puede ejercerlo en este espacio, y otra porque espera que el tiempo venza el espacio adverso.
Solo se limita a generar un espacio contra el espacio adverso para encontrar soluciones “juntos”.
Veamos lo que sucede cuando no se conoce el manual de la mecánica. Si alguien, como Marx, dice que Bergoglio es un autócrata que tiene poca comprensión de las opiniones diferentes, es porque no leyó el manual de la dinámica de este Heráclito resucitado.
Por supuesto, ningún teutóm da un euro por la dinámica bergogliana. ¿Acaso, qué puede enseñarles un periférico cardenal latino, a ellos, que tácitamente se consideran la raza superior?
La grieta entre los germanos y Bergoglio existe. Y se preguntan estos teutones abriendo la billetera abultada de euros:
¿Acaso lo pusimos en el papado para hacer tiempo o para acelerar el tiempo?
Mientras tanto los pelagianos abren más la grieta y dicen:
Si muchísimos años la Iglesia enseñó una cosa, y me refiero a cuestiones fundamentales y no a apreciaciones temporales, y hoy propone la contraria, parece de cajón que se equivocaba entonces o se equivoca ahora. 1
Bergoglio está solo, o mejor dicho, está con el gigantesco apoyo de Maradiaga y Ojea, que junto a otros son el respaldo a un papado que tambalea día tras día.
Dadas así las condiciones, Bergoglio espera la sorpresa de Dios o que se produzca el milagro: esa cláusula que una la estructura eclesial quebrada, y que permita a los ricachones teutones de brindarles explícitamente la comunión a los iconoclastas protestantes sin las objeciones de los pelagianos.
Bergoglio teme su deposición, y con la deposición se acabó el tiempo que triunfa sobre el espacio. Por consiguiente espera que otros hagan ahora el trabajo sucio, él ya se jugó en el terreno de la herejía. Lógica consecuencia es responder:
Pónganse de acuerdo.
La unidad es superior al conflicto. Se debe montar el poliedro que abarque los polos opuestos. Ya no es la Iglesia católica, apostólica y romana; ahora es el poliedro de la unidad salvífica. Es un simple cambio de paradigma.
La estructura eclesial siempre es superior a la doctrina, la cual surge de la bruma de una Revelación, que “aún no vio la luz”. Este surgimiento se basa en la pastoral, es decir, en la necesidad activa. Mantener la doctrina es pecado de autorreferencia o pelagianismo puro. Decía Bergoglio al CELAM:
La Misión ..., sea programática, sea paradigmática, exige generar la conciencia de una Iglesia que se organiza para servir a todos los bautizados y hombres de buena voluntad. 2
Aquí está la respuesta al planteo del Tío Patilludo teutón, para dar la comunión a todos los bautizados, aunque sean los iconoclastas protestantes. Respuesta que Marx espera que dé Bergoglio explícitamente, quien hace tiempo...
Esta hipocresía se pone de manifiesto en los resultados.
Si la necesidad pastoral modifica la doctrina, como es darle la comunión a los iconoclastas protestantes, o a los católicos que rompieron sus votos matrimoniales; estos hipócritas lo llamarán progreso doctrinario.
Si en cambio un obispo que mantiene disputas con la estructura eclesial porque entiende que las reformas son desastrosas para la pastoral, y por dicha necesidad consagra obispos; estos hipócritas lo excomulgarán.
Esta es la vara con la que se miden los hechos.
¡Ay quien toca la estructura! ¡Bienvenido quien modifica la doctrina!


1 https://infovaticana.com/blogs/cigona/magister-sigue-campana/
2 Palabras dirigidas al Comité de Coordinación del CELAM, en Río de Janeiro, el 28 de julio de 2013,

jueves, 10 de mayo de 2018

La resurrección de Heráclito



No me vengan a decir que Bergoglio no es una persona teológicamente precisa. Bergoglio sabe muy bien lo que aplica. Su teología muy bien definida está oculta en sus palabras, es ladina y herética. He aquí el pensamiento de Bergoglio, donde a cada paso nos parece oír a Heráclito.

LA VERDAD
1. Historia del concepto de verdad.
Siguiendo la distinción de Julián Marías, como la de Xavier Zubiri, el significado de Verdad, no ha sido igual en las distintas civilizaciones: mientras que para los hebreos, la verdad, como 'emunah' es mas bien una confianza, para los griegos la alētheia (αληθεια) es una patencia, es decir una cualidad o condición de patente manifiesto, y el verus latino, una veracidad.
De este modo, no es ilógico afirmar, que en el Antiguo Testamento, donde en Dios Padre reside la Verdad absoluta, esta se oculta tras la nube apofática del Sinaí y solo pide confianza; mientras que para la era del Nuevo Testamento, ya es una veracidad patente y manifiesta.
Jesucristo al afirmar que es la Verdad, afirma que es el icono de la Verdad absoluta y apofática del Padre. Por consiguiente sus enseñanzas no son suyas sino de Dios Padre:
Mi doctrina (διδαχὴ) no es mía, sino del que me envió.1
2. ¿Qué es Verdad para Bergoglio?
No existe una verdad absoluta, en cuanto esta es inconexa.
Ante la imposibilidad de alcanzar la Verdad, planteada por el el ufano ateo y relativista Scalfari, afirma Bergoglio:
... me pregunta si el pensamiento según el cual no existe absoluto alguno y por ende tampoco una verdad absoluta, sino solo una serie de verdades relativas y subjetivas, es un error o un pecado.
Para comenzar, yo no hablaría, ni siquiera por lo que respecta a un creyente, de verdad "absoluta", en el sentido que absoluto es aquello que es inconexo, aquello que carece de toda relación. 2
3. El relativismo bergogliano.
Aquí descubrimos, que el adjetivo inconexo, toma el significado de relativo. Bergoglio es a su modo, un relativista.
La Verdad para Bergoglio no es confianza ni patencia manifiesta, sino una una relación:
Ahora bien, la verdad, según la fe cristiana, es el amor de Dios hacia nosotros en Jesucristo. Por lo tanto, ¡la verdad es una relación! 3
Si en la Santa Trinidad el Padre es la Verdad apofática en la tiniebla divina y el Hijo es la Verdad manifiesta, donde Jesucristo es la Verdad Revelada; para Bergoglio, que, según su credo personal, duda de la Trinidad, no es ninguna de las dos cosas.
Si la perijóresis entre las tres personas trinitarias es una relación, para Bergoglio esta sería la única Verdad.
Ergo la verdad bergogliana es una intermisión entre las personas. ¿Pero de qué personas hablamos, si les negamos el hecho patente de ser Verdad?
4. La inversión trinitaria.
Si para algunos teólogos occidentales, el Espíritu Santo es quien une al Padre con el Hijo, para Bergoglio la Verdad no es el Padre, ni tampoco el Hijo, sino el Espíritu Santo.
5. La dinámica bergogliana.
Ergo la verdad bergogliana es una procesión. Por ello la doctrina no puede estar quieta, se tiene que mover.
Aparecida ha propuesto como necesaria la Conversión Pastoral. Esta conversión implica... creer en la asistencia y conducción del Espíritu Santo; creer en la Iglesia, Cuerpo de Cristo y prolongadora del dinamismo de la Encarnación. 4
Con este concepto caemos en la cuenta, que Jesucristo al llamarse Verdad, es tan solo el dinamismo que recibe del Espíritu Santo.
De este modo llegamos a la conclusión que solo existe el movimiento como Verdad, y la estática pasa a ser la falsedad. Lo que se mueve es verídico, lo que aparece estático es falso.
6. El progreso doctrinario.
¿Y cómo se mueve la doctrina si se ha fijado por la Tradición, tanto escrita como oral?
Por el progreso doctrinario. La verdad si no se mueve es una pieza de museo:
Muchas veces, en contra del impulso del Espíritu, la vida de la Iglesia se convierte en una pieza de museo...se suele reducir y encorsetar el Evangelio, quitándole su sencillez cautivante y su sal. ...Esto afecta a grupos, movimientos y comunidades, y es lo que explica por qué tantas veces comienzan con una intensa vida en el Espíritu, pero luego terminan fosilizados... o corruptos. 5
7. El Dios revelado es la Historia.
Si hasta nuestros días, en las distintas teologías coherentes con el catolicismo, Dios era el ser estático, pues no necesita moverse por ser infinito; en la teología bergogliana dios es dinámico y este dinamismo lo hallamos en la Historia:
Dios se ha revelado como historia...". 6
Si Dios se reveló como historia, es que Dios es movimiento y mutación.
Por lo tanto, la Verdad revelada, muta:
La Palabra de Dios no puede ser conservada en naftalina como si se tratase de una vieja manta para protegernos de los parásitos. 7
Esta verdad mutante, no llegó a su meta, así como la Historia no alcanzó su final feliz:
... la novedad del Evangelio de Cristo que, encerrada en la Palabra de Dios, no han venido todavía a la luz. 8
De este modo se cumplió la profecía de Fausto escrita por Göethe al analizar y modificar el inicio del evangelio de San Juan:
En el principio fue la Acción. 9

CONCECUENCIAS NEFASTAS DE ESTA TEOLOGÍA.
1. Todo nace de la dinámica.
Bergoglio parte su pensamiento no de la Verdad, sino del dios de la dinámica, y llega a la conclusión que verdad es simplemente una relación dinámica.
Si Heráclito decía: Todas las cosas están en movimiento y nada está fijo, la teología de Bergoglio, el nuevo Heráclito, dirá que Dios es quien se mueve.
2. Todo es reforma y mutación.
Por lo tanto las organizaciones eclesiales son historia, movimiento y mutación.
Esto explica su aversión profunda e inmisericorde con las organizaciones que regresan al pasado. Esta actitud será tildada de pelagianismo.
3. La herejía pelagiana según Bergoglio.
El sentido de pelagianismo en el pensamiento bergogliano, consiste en que el hombre no se ata al dios dinámico, generalmente llamado “Espíritu Santo”, sino al Dios estático, que él interpreta que es a sí mismo, a las propias fuerzas humanas. No da el salto a la dinámica, por lo tanto al no moverse, al no saltar, se corrompe.
4. Mutación lineal hacia el “punto omega” o el “Uno”.
En el catolicismo siempre se ha creído que la Historia humana, no transita en línea recta hacia Dios, si no media la Fe.
Existen dos opciones: se cree y la persona se diviniza; o se rechaza la Fe y la persona se condena. En este ámbito no existe una concordancia evolutiva lineal hacia un punto divino y totalmente único.
Esta ascensión lineal y siempre superadora, la hallamos en las distintas filosofías gnósticas, comenzando por Proclo junto a Plotino quienes se dirigen al “Uno”; y terminando por el jesuita de vanguardia Teilhard de Chardin donde todo el cosmos confluye en el punto omega.
5. La reforma es superior al dogma.
Esta visión construye sin definirlo el dogma de la bondad reformadora; por la cual una reforma siempre será más perfecta y bondadosa que la anterior.
Observemos la consecuencia diaria de este pensamiento: El Vaticano II, quien no aportó dogma alguno al catolicismo, es todo reforma; pero esta reforma es superadora y más perfecta que el catolicismo existente en la década del 50. No existe, ni puede existir una reforma que sea peor que la situación anterior. Más aún, la reforma es superior al dogma, a tal punto, que quien cuestiona o no sigue las reformas, queda en cisma.
De este diabólico pensamiento dinámico surge la obligatoriedad de la reforma, no como algo opinable, sino como verdad absoluta. Es el dogma del cambio.
6. La estática corrupta.
Bergoglio dirá que todas las cosas están en movimiento, pero existe la estática de ciertas cosas, las cuales se descomponen y se pudren.
¡Cáritas si no camina se pudre! 10
Ante esta estática, que conduce a la corrupción, el movimiento debe imprimirle vida.
Como Dios es historia, mutación, todas las organizaciones deben evolucionar. El mecanismo de esta evolución es la reforma.
7. La caducidad del Vaticano II.
Mirando hacia atrás, dirán estos reformistas, que las reformas del Vaticano II fueron una acción del Espíritu que sacudió la Iglesia de su estatismo, le imprimió vida y la hizo caminar en la historia, que al fin y al cabo es Dios mismo por ser dinámico.
Pongamos en claro lo que hoy sucede. Tanto Ratzinger como Bergoglio, se percataron que las reformas postconciliares han sido una receta, primero de Juan XXIII y luego de Paulo VI. Esta receta postconciliar no ha curado la enfermedad de la Iglesia, tanto más, en algunos aspectos la ha empeorado. Ambos papados coinciden en este punto.
Esto lo vemos claramente en Ojea, presidente de la Conferencia episcopal argentina, a quien una muy leída página de Argentina, tildó como “la burra de Balaam”. Ojea critica las estructura caducas emanadas del Vaticano II, ¿pero con qué objetivo?
8. La reforma irreversible.
Los dos papados dan por sentado que el Vaticano II es una antigualla, la diferencia entre los dos radica en que mientras Benedicto XVI regresa gradualmente a la década del 50, Bergoglio da el salto al futurismo dinámico de novedosas e impensadas reformas. Es la posición del bergogliano Ojea en Argentina.
Bergoglio y Ojea
En este contexto, cuando se da una reforma, ya no se puede ir hacia atrás.
La propuesta pelagiana. Aparece fundamentalmente bajo la forma de restauracionismo. Ante los males de la Iglesia se busca una solución sólo en la disciplina, en la restauración de conductas y formas superadas que, incluso culturalmente, no tienen capacidad significativa. En América Latina suele darse en pequeños grupos, en algunas nuevas Congregaciones Religiosas, en tendencias exageradas a la “seguridad” doctrinal o disciplinaria. Fundamentalmente es estática, si bien puede prometerse una dinámica hacia adentro: involuciona. Busca “recuperar” el pasado perdido. 11
9. Por ahora, solo movimiento.
La diferencia entre las reformas del Vaticano II y las de este falso papado de Bergoglio, la hallamos en que el Vaticano II tenía claras en su mente las reformas y las puso por escrito; mientras Bergoglio no puede escribir ni decir hacia donde va sin ser acusado de hereje. Lo poco que ha escrito ha sido ferozmente cuestionado. Por ello lo único que puede hacer es imprimir movimiento.
Como dicen sus seguidores, Bergoglio vino a poner la Iglesia en movimiento. Sí, el movimiento de Heráclito.
Tratemos que no se aplique en nuestros tiempos la profecía del Apocalipsis:
Vi luego una de sus cabezas que parecía como herida de muerte; y su llaga mortal fue curada. Con lo que toda la tierra pasmada se fue en pos de la bestia. (13,3)


1– Juan 7,16.
2 Carta de Bergoglio a Scalfari. https://w2.vatican.va/content/francesco/es/letters/2013/documents/papa-francesco_20130911_eugenio-scalfari.html
3 Ibídem.
4 Palabras dirigidas al Comité de Coordinación del CELAM, en Río de Janeiro, el 28 de julio de 2013,
5 Gaudete et exsultate. Nº 58.
6 Declaraciones en Civiltá Cattolica. Tomado de www.chiesa.espressonline.it con traducción de José Arturo Quarracino.
7 Discurso de Bergoglio a los participantes del Encuentro promovido por el Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización, realizado, este miércoles 11 de octubre.
8 Ibídem.
9 Johann Wolfgang von Goethe. – Fausto; Gabinete de Estudio.
10 Mensaje a los agentes de pastoral de Cáritas Argentina, que participaron del XV Encuentro Nacional y XIX Asamblea Federal desarrollado en Tanti, Córdoba.
11 Palabras dirigidas al Comité de Coordinación del CELAM, en Río de Janeiro, el 28 de julio de 2013,

lunes, 7 de mayo de 2018

Las Rogativas



Del Evangelio del Quinto Domingo de Pascua, el cual habla de la oración impetratoria, cobran sentido los tres días anteriores a la ascensión de Jesucristo, como las tres Ferias de la Rogativas.
Escribe Righetti en su Historia de la Liturgia:
La alegría de la Quincuagésima pascual está interrumpida por las solemnes procesiones de penitencia (rogativas), prescritas oficialmente por la Iglesia durante este tiempo; es decir, la litania maior, que tiene lugar el 25 de abril, fiesta de San Marcos, y las litaniæ minores, que se celebran en los tres días precedentes a la Ascensión. 1
Las letanías menores o rogativas nacieron, por el contrario, en Francia, por obra de San Mamerto de Viena, en el 470, y en poco más de un siglo estaban ya difundidas en muchas diócesis de la alta Italia. En las ciudades se hacían desde la catedral; en las campiñas, desde las iglesias urbanas, a las cuales, por tanto, debían acudir el clero y el pueblo de las iglesias inferiores, lo cual hacía muy numerosas e imponentes aquellas procesiones.
El recorrido generalmente era muy largo, pero fraccionado con paradas, durante las cuales el pueblo podía descansar. Para que todos tuviesen modo de participar, el triduo de las rogativas era considerado, al menos en la primera mitad del día, como festivo. Como la letanía mayor, así también las menores tuvieron por fin el impetrar la bendición celestial sobre los frutos del campo, pero con un carácter penitencial más acentuado, que en parte se mantuvo no obstante su inserción en el gozoso tiempo de Pascua. 2
Con la llegada de la reforma litúrgica llevada a cabo sin escrúpulos por el masón Annibale Bugnini, hoy en boga y en plena decadencia, estos días de Rogativas, fueron exterminados.
¿Por qué no se hacen?
Parece ser que ya no existen terremotos, ni maremotos; no se ven erupciones volcánicas que cubren de cenizas el suelo; no existe el hambre ni la peste; no se suelen dar inundaciones ni sequías; no existen muertes violentas en las calles ni hay ya latrocinios; no mueren los cristianos a manos de los infieles como en otros tiempos. No existe el genocidio o la masacre del aborto. Los estados no ordenan matar niños no suministrando la medicación. ¡Esto ya no existe! Estamos en el mundo de jauja, por el cual, según la interpretación de Bugnini, ya no son necesarias las rogativas. Esta es la razón para no pedir la intercesión de los santos.
El mundo solo se salvará por la oración. No se salvará por el utópico poliedro de Bergoglio. 
En este catolicismo moderno y protestantizado, del cual Bergoglio es su exponente máximo, es la Iglesia triunfante un gran estorbo para su poliedro salvífico, razón por la cual, es mejor no pedir la intercesión de los santos.
Dejo en primer lugar el texto latino de las rogativas, extraído del Liber Usualis, 1962


A continuación, una traducción del texto:


Texto y canto de las letanías de los santos:

1 Mario Righetti. Historia de la Liturgia. Tomo I.
2 Ibídem.

sábado, 5 de mayo de 2018

Cuando el Poliedro no encaja


La unidad es superior al conflicto, pero acontece que esta unidad es pelagiana y surgida del gnosticsmo; es decir que estamos ante las dos grandes herejías que Bergoglio, el cruzado masón del Río de la Plata, vino a borrar de la Iglesia. Este gnosticismo y este pelagianismo no dejan construir el poliedro bergogliano que a su vez, también es gnóstico y pelagiano.
VAYAMOS A LA ARISTA NORTE DEL POLIEDRO
La primera cara es el luteranismo que tiene que encajar con la cara de la iglesia teutona. El vértice consiste en dar la comunión para luteranos y católicos, según las palabras de los obispos alemanes, “en casos especiales”.
Todo el mundo sabe, que desde hace tiempo la corrompida iglesia alemana, brinda la comunión tanto a luteranos como a católicos en el más astuto de los silencios.
Es el mismo método implantado para comulgar con las manos. Se inició contra todo y en poco tiempo se impuso en forma universal.
Ahora bien, Roma, que a veces tiene buen criterio, prohibió el sacramento de la eucaristía a los luteranos.
Esto enfureció a los obispos teutones, que vienen haciendo esta práctica en secreto, (incluso con la anuencia de Benedicto XVI que conocía esta novedad). De allí su presencia en Roma “para discutir” la práctica. Este obispado tiene mucho peso en Roma, dado que estos Bischöfe poseen una abultada billetera en los bolsillos.
¿Qué opinión dio el antignóstico Bergoglio, quien vino a desterrar el pelagianismo?
Pónganse de acuerdo.
En otras palabras, soldemos las dos caras de este poliedro para que concuerden con la arista romana.
Ponerse de acuerdo”. Una actitud ejemplar del gnosticismo enemigo de Bergoglio.
Nótese que nadie habla del sacramento de la confesión, pues no existe en el luteranismo. Como en la iglesia neomoderna tampoco existe el sacramento de la penitencia, sino el de la reconciliación.
A comulgar en pecado, como hace la corrupta y adinerada iglesia teutoma.
AHORA VAYAMOS A LA ARISTA DEL OESTE
Aquí existen dos caras, la iglesia postconciliar y la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X. Hasta ahora imposible de hallar entre ambas caras una arista común.
El vértice en discusión fue el sacramento del bautismo.
La Hermana Regina Murphy, quien es la canciller interina de la diócesis de Búfalo no autorizó un bautismo, pues los padrinos pertenecían a la FSSPX.
El obispo auxiliar Edward Grosz, desoyendo a San Pablo, quien pedía que la mujer se callase en la iglesia (Cfr. 1Cor.14,34 y 35) , se dejó llevar por el ímpetu celoso de la monjita canciller y convalidó la decisión de no bautizar al niño.
La hermana Regina documentó por escsrito su decisión porque la pareja de padrinos practica su...
...fe católica en una iglesia que no está en unión con la Iglesia de Roma y que ha rechazado la autoridad absoluta del Santo Padre y muchas de las reformas del Concilio Vaticano Segundo.
Si alguien me dijera que estas cosas pasan en la iglesia anglicana, donde las mujeres hacen y deshacen, lo podría llegar a creer, pero no, ¡es la iglesia católica!
¿Qué nos enseña este conflicto sin unidad, estas caras sin arista?
1. Se afirma categóricamente que la fe es católica, pero no se puede recibir el bautismo (!).
2. Los impedimentos son:
a. Rechazar la “autoridad absoluta” del papado.
b. Rechazar no un dogma, sino unas reformas del Vaticano II.
Como se observa, los impedimentos están vacíos de contenido, propios de una mente femenina sin criterio bien formado. ¿Esto no es gnosticismo?
Como dijimos en nuestros artículos anteriores, para esta iglesia caída en la neomodernidad, el papado no está al servicio de la iglesia, sino que es la Iglesia, de allí que se lo considere “absoluto”.
La estructura es superior al dogma, y las reformas valen más que la Fe.
Y nos preguntamos:
¿Quién es aquí el pelagiano que se aferra a las estructuras? ¿Quiénes están en cisma?
Los padrinos asisten a una iglesia “en comunión con Roma” pues el bautismo es válido y no muestran ninguna voluntad de cisma; en cambio la monjita con su obispo declaran de hecho el cisma por sponte propria.
¿Cómo se solucionó el caso?
El niño fue bautizado en la FSSPX el 15 de abril, pues los sacerdotes de esta asociación no rechazaron a sus padres, los cuales son católicos, ni tienen voluntad de cisma como el Obispo auxiliar de Búfalo, tan solo lamentan las reformas del Vaticano II que llevan a estos excesos.
En esta iglesia neomoderna, es mejor ser luterano que militar en la FSSPX. Ellos al luterano no le ponen esa característica cara de asco, cuando ven un católico de la FSSPX.
Sigan así neomodernos. Poco a poco se irán vaciando aún más sus iglesias.
¡Ay poliedro!, ¿qué demonio puede armarte?