Calesita

La Era de la Neutralidad


El siglo XVIII y XIX realizaron un gigantesco esfuerzo para sacar al ser humano de la superstición. La fórmula para tan noble misión era la ciencia positiva, y la presentaron como la tabla de salvación para toda la humanidad.
EL FRACASO POSITIVISTA. – El Siglo XXI, nos muestra el fracaso rotundo de las mentes positivistas sobre la grandes masas que forman el grueso de las poblaciones. Los grandes resultados de la ingeniería positivista los podemos dividir en dos grandes logros:
Primero haber sepultado la religión católica como bastión de la gran masa.
Segundo haber instaurado la superstición que nace del positivismo imbécil.
SUPERSTICIÓN POSITIVISTA. – Es este positivismo de las grandes masas, el caldo de cultivo, para cuanta estupidez se les pueda ocurrir. En este terreno, tanto científicos, como astrónomos y médicos se pueden dar la mano con los agoreros, visionarios y chamanes. Todos coinciden, sobretodo cuando anuncian catástrofes, profecías y no sé qué pasaje de la tierra a cual de todas las dimensiones que se han imaginado.
HACIENDO MEMORIA. – Hagamos un poco de memoria. ¿Qué pasó el 21 de diciembre de 2012? ¿No era el fin del mundo? ¿No eran los tres días de tinieblas? ¿No lo vaticinaba la NASA? ¿No pasábamos a la quinta dimensión? ¿Qué pasó con los sabios lectores y chamanes de la escritura maya?
¡Viva la estupidez!, sobretodo cuando nace de los ingenieros inmersos en la apocalíptica agorera.
OCUPAR A LAS MASAS. – Es una ley política, que las grandes masas deben estar permanentemente entretenidas con algo, y es la apocalíptica–positivista un hermoso entretenimiento para ocultar con un velo de expectación el vacío profundo del alma.
Todo entretenimiento es tanto más útil, cuanto más fabuloso; y tanto más valioso, cuanto más aleje a las masas de la verdad.
FE CONTRA CIENCIA. – ¿Así que la Fe estaba reñida con la ciencia? Por supuesto, con la ciencia de los chamanes, científicos agoreros, profetas mayas, y cuantos visionarios de catástrofes existen, está altamente reñida, más aún, está en guerra total. Puesto que la Fe no acepta la superstición, no solo la que nace del falso costado religioso, sino la que nace del positivismo apocalíptico. Aquí no existe relativismo de ninguna especie.
Ya afirmaba Carl Schmitt:
Todos los conocimientos matemáticos, astronómicos y científicos que hicieron a este siglo (XVI) para siempre célebre, no eran más que piezas sueltas de un vasto sistema metafísico o natural que los englobaba; todo pensador era un gran matemático y hasta la superstición tomaba entonces la apariencia del racionalismo cósmico y se llamaba astrología. 1
LA CIENCIA DE LA ESTUPIDEZ. – Es el modernismo un movimiento amante de su propia tradición, por consiguiente, este postulado expresado por Carl Schmitt es válido, tanto para el siglo XVI como para el XXI. Todo lo que tenga ropaje científico es bienvenido en los medios de expresión masiva, así sean verdad, como pura imbecilidad.
EL DERECHO A LA IMBECILIDAD. – La libertad otorgada por el liberalismo, consagra el derecho inalienable de ser inteligente o estúpido, derecho humano de alto vuelo, y quien lo cuestione se deberá enfrentar con el tribunal de la inquisición moderna, donde le espera no solo el repudio social, sino también la cárcel.
LA ESTUPIDEZ HECHA MATEMÁTICA. – Acontece que como el tiempo ha cambiado las cosas, también ha cambiado las ideas, las cuales mutan al ritmo de las agujas del reloj. Con este fenómeno consagrado como verdad universal por el idealismo teutón, lo que ayer era una estupidez, hoy puede ser el enunciado de una fórmula matemática.
LO PROHIBIDO. – Solo una cosa está prohibida, proclamar la Verdad, porque esta destruye el entretenimiento de las masas y la ingeniería apocalíptica se ve desorientada y perdida.
¡Oh, por favor! ¿Qué sería de un mundo anclado en la Verdad? ¡Qué aburrido! Todo es necesario, también la estupidez.
LA UTILIDAD DE LA TÉCNICA. – Lo que se ha buscado es vaciar el alma de las masas: objetivo bien claro del positivismo, el cual se refuerza con la llegada de nuestra era, la edad de la técnica.
NOSTRA ÆTATE”. – Tal como lo vemos en la imagen, el chamán Evo, regala al Papa nulo, un crucifijo, enmarcado en la nostra ætate: la hoz con el martillo, es decir, con los símbolos del sangriento colectivismo ruso, al cual, el Vaticano II, olvidó condenar.
LA ERA DE LA NEUTRALIDAD. – Vivimos en la era de la neutralidad. Si el feroz Apocalipsis presenta una guerra cósmica, que se inicia entre San Miguel y el Dragón, y dicha guerra se traslada entre los hombres; nuestros jerarcas han firmado la paz, la paz de la neutralidad. Concluyó la guerra contra el Dragón, quien parece retirarse vencedor...
EL MUNDO “AMIGO”. – El mundo es nuestro amigo y toda sal (la cual ha dejado de darse en el bautismo), puede tirarse a la basura, pues daña el corazón de la paz masónica. Como afirmaba Carl Schmitt:
Con la técnica, la neutralidad espiritual llega a su expresión más simple: la nada. Tras de haber reducido a abstracciones la religión y la teología, y, más tarde, la metafísica y el Estado, nuestro patrimonio intelectual y moral parece haberse convertido enteramente en una abstracción, y la neutralidad absoluta fue por último, el anuncio de su completa dilapidación.
ICONO DE ESTA ERA. – La imagen que presentamos es patética, pero del pathos (πάθος) griego, con los significados de prueba, enfermedad, castigo, infortunio y tristeza. El inculturado colla Evo, plasmó la aculturada ideología bergogliana en un icono, y de este modo la evangélica sal de este mundo sufrió una prueba de enfermedad, castigo, infortunio y tristeza, sobretodo cuando afirma el mismo Bergoglio:
Entiendo esta obra, la considero una expresión de arte de protesta, para mi no fue una ofensa, se lo digo para que no haya opiniones equivocadas. La llevo conmigo al Vaticano. 2
De esta superstición positivista del colla Evo, de esta verdad destruida, de este odio a la evangelización hispana, de esta nueva era de la neutralidad, de este olvido conciliar de condena al colectivismo ruso, de todo este río de aguas contaminadas, nace un nuevo icono que testifica el pathos de una nueva cruz. Quienes aplaudan este gesto, han ganado con su libertad el consagrado derecho que nadie negará, el derecho a la estupidez de las masas.
1– La Época de la Neutralidad. Carl Schmitt.

2 Clarín del 13 de julio de 2015.

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