Calesita

San Agustín y el Ecumenismo

San Agustín por Philippe de Champaigne (1602-1674)
 El ecumenismo es una moda, muy en boga en la actualidad. ¿Tiene esta tendencia una raíz en los Santos Padres, o es una novedad propia de esta torpe modernidad? ¿Forma parte de la Tradición o es una innovación que le fue impuesta desde afuera? Hagamos tan solo una paráfrasis del Tratado 45 1 de San Agustín (354-430), sobre este pasaje del Evangelio de San Juan (10,1-16):
En verdad, en verdad les digo que quien no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que sube por otro lado, es ladrón y salteador.
***
Dijeron los judíos que no eran ciegos, y hubiesen podido ver, si fuesen ovejas de Cristo. ¿Por qué se apropiaban la luz, que habían robado, y se valían de ella para oponerse al Día?
Por su vana soberbia e incurable jactancia añadió el Señor Jesús estas palabras, que son para nosotros, si las consideramos, un aviso saludable.
LOS HOMBRES BUENOS. – Hay muchos que, por la vida ordinaria que llevan, son tenidos por buenos, tanto hombres como mujeres; por inocentes y observantes de los preceptos de la Ley; que guardan el honor debido a sus padres, que no cometen deshonestidades, ni homicidios, ni hurtos, ni levantan falsos testimonios contra nadie, y, que, observando todo cuanto manda la Ley, no son cristianos, y frecuentemente, como estos, se jactan de no ser ciegos. Pero, como realizan todas estas cosas sin conocer su finalidad, las hacen sin provecho; por eso en esta lectura de hoy propone el Señor la parábola de su rebaño y de la puerta, por donde se ha de entrar en el redil. Dicen, pues, los hombres de este mundo:
Hemos vivido bien.
Si no entran por la puerta, ¿de qué les sirve ese vivir bien del cual se jactan? El provecho que cada cual debe sacar de vivir bien, es conseguir vivir siempre; porque quien no consigue vivir para siempre, ¿de qué le sirve vivir bien? Pues, en realidad no puede decirse que viven bien, quienes por su ceguera desconocen o por su soberbia desprecian, la finalidad del bien vivir. Nadie puede abrigar la esperanza verdadera y cierta de vivir eternamente, si no conoce a la Vida que es Cristo, y por la puerta entra en el redil.
Con frecuencia se ve a tales personas inculcar y considerar que solo basta con vivir bien, sin hacerse cristianos ni entrando en el catolicismo. Estas intentan subir por otro lado, robar y matar, y no, como el buen Pastor, guardarlas y salvarlas.
FILÓSOFOS LADRONES. – Existieron ciertos filósofos que con sutileza disertaron acerca de las virtudes y de los vicios, dividiendo, definiendo, sacando conclusiones de ingeniosísimos raciocinios, llenando libros, pregonando a grandes voces su sabiduría y llegando a la osadía de decir a los hombres: Sígannos, afíliense a nuestra ideología si quieren vivir felices. Muchos escritores redactaron libros de auto ayuda para aprender a vivir bien, para ser felices, para hacer 'milagros'. Pero no entran por la puerta; sólo pretenden destruir, sacrificar y matar.
LOS JUDÍOS. – ¿Qué les diré de estos tales? También los fariseos leían, y en sus lecturas nombraban a Cristo, esperaban que había de venir, y no le conocían teniéndole presente; también ellos se jactaban de ser videntes o sabios, y negaban a Cristo y no entraban por la puerta. Y si hacían algunos adeptos, no era ciertamente para salvarlos, sino para sacrificarlos y matarlos.
Vamos a ver si quienes se glorían de ser creyentes, entran ellos mismos por la puerta.
LOS MUSULMANES. – Dicen los musulmanes: A los judíos Alá envió a Jesús, como profeta; pero a los muslines (creyentes que se someten) envió a Mahoma. Si entran por la puerta de Mahoma, no entran por la puerta que estableció el Padre.
LOS ILUMINADOS. – Dejando a todos éstos, vamos a ver si quienes se glorían del nombre de cristianos, entran ellos mismos por la puerta.
LOS PROTESTANTES. – Son innumerables los que se jactan no sólo de ser videntes, sino que pretenden haber sido iluminados por Cristo y estar poseídos por el Espíritu Santo: éstos son los herejes. ¿Habrán entrado por la puerta? De ningún modo.
Lutero dice que la Iglesia Romana se corrompió con el andar de los siglos, por consiguiente solo cree en la Sagrada Escritura. Estaría en lo cierto si dijese que también cree en la Tradición. Diciendo que solo cree en la Escritura, van en contra de aquel que dice:
Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. 2
Los protestantes, tampoco entran por la puerta; predican a Cristo cual ellos se lo figuran, no cual lo declara la Verdad. Gritan su nombre, pero no dicen todo lo que ordenó. Reconozcan esa Piedra si quieren que el nombre les sea de provecho.
OTRAS SECTAS. – Otros, no sé de dónde, como ciertas sectas, dicen que Cristo es hombre, no es Dios. Tampoco ellos entran por la puerta, porque Cristo es hombre y es Dios.
Otros en cambio pregonan el fin de las doctrinas, y que el Espíritu Santo nos dirá lo que debemos creer. Dime, iluminado, ¿cuándo crees que hablará Espíritu Santo? La Palabra es Cristo, que te manda entrar por la única puerta y el Espíritu Santo convalida todo lo que ha dicho.
BUSCAR LA GLORIA DE CRISTO. – Pero ¿qué necesidad hay de tratar y enumerar más impías jactancias de herejías? Basta con saber que el redil de Cristo es la Iglesia Católica. Quien quiera entrar en el redil, entre por la puerta, confiese al verdadero Cristo. Y no sólo confiese al verdadero Cristo, sino que busque la gloria de Cristo y no la suya propia; porque muchos, buscando su gloria, dispersaron las ovejas de Cristo en lugar de reunirlas.
¿Y qué decir de los que confiesan a Cristo para enriquecer su peculio? ¿Acaso con tu fortuna comprarás la Verdad?
LA PUERTA BAJA. – Cristo Nuestro Señor es puerta baja; quien quiera entrar por esta puerta, ha de agacharse para entrar con la cabeza sana. Quien, en vez de humillarse, se enorgullece, quiere entrar por el muro, y quien sube por el muro, sube para caer.
***
PALABRAS CLARAS Y OSCURAS. – Encubiertamente habla aún Nuestro Señor Jesucristo; todavía no se entiende. Nombra la puerta, nombra el redil, nombra las ovejas, recomienda todas las cosas, pero aún no las declara. Sigamos leyendo, porque ha de llegar a decir palabras que nos expliquen algo de lo que ha dicho, con cuya explicación quizá nos dé a entender lo que él no haya explicado. Con las palabras claras nos apacienta, con las oscuras nos ejercita.
Quien no entra por la puerta en el redil, sino que sube por otro lado...
FALTA DE HUMILDAD. – ¡Ay de ese miserable, porque ha de caer! Si es humilde, entre por la puerta, pise en el llano y no tropezará. Aquel, dice, es ladrón y salteador. Quiere hacer suyas a las ovejas ajenas, y quiere hacerlas suyas por el robo, no para salvarlas, sino para matarlas.
LADRONES Y ASALTANTES. – Es ladrón, como ciertos muslines, porque llama suyo lo que no es, y es salteador, porque roba y degüella las ovejas que ha robado.
Quien entra por la puerta es el pastor de las ovejas; a éste le abre el portero.
Y las ovejas oyen su voz, y él llama por su nombre a las ovejas propias, pues tiene sus nombres escritos en el libro de la vida. Llama por su nombre a las ovejas propias; por eso dice el Apóstol:
Conoce el Señor quienes son los suyos. 3
Y las saca; y cuando ha sacado a sus propias ovejas, va delante de ellas, y las ovejas le siguen, porque conocen su voz. Pero a un extraño no le siguen, antes huyen de él, porque no conocen la voz de los extraños. 4
SENTIDO OSCURO. – Veladas son estas palabras, llenas de cuestiones, preñadas de misterios. Sigamos y escuchemos al Maestro, que algo revela de estas oscuridades, y quizás nos haga entrar por la puerta de aquello que nos revela.
PIADOSO E IMPÍO. – Esta parábola les puso Jesús, pero ellos no entendieron lo que les decía. Quizá tampoco nosotros lo entendemos. ¿Qué diferencia hay entre ellos y nosotros antes de entender nosotros estas palabras? Que nosotros llamamos para que se nos abra, y ellos, negando a Cristo, no querían entrar para salvarse, sino quedarse fuera para perderse. Que nosotros oigamos estas palabras con devoción; que, antes de entenderlas, creamos que son verdaderas y divinas, nos coloca a gran distancia de ellos.
Cuando dos, uno piadoso y otro impío, oyen las palabras del Evangelio, sin haber llegado ninguno de ellos a entenderlas, el uno dice:
No ha dicho nada.
Y el otro:
Verdadero y bueno es lo que dijo, pero nosotros no lo entendemos.
Este, porque cree, llama y merece que le abran, si continúa llamando; aquel otro todavía oirá el aviso: Si no creen, no llegarán a entender.
Les digo esto porque, aun cuando yo expongo estas cosas oscuras lo mejor que puedo, bien sea porque son muy profundas, bien porque yo no llegue a penetrar su sentido; ya porque no acierte a exponerlas como yo las entiendo, ya porque sea él tan tardo que no pueda seguir mis explicaciones, no se desespere; permanezca firme en la fe, siga por el camino, recordando el aviso del Apóstol:
Si ustedes ven las cosas de otra manera, también esto se lo manifestará Dios; entre tanto, sigamos el camino que llevamos.5
ACLARANDO LO OSCURO. – Preparémonos a escuchar la explicación de Aquel cuya exposición hemos oído.
Les dijo de nuevo Jesús: En verdad, en verdad les digo que yo soy la puerta de las ovejas. 6
Aquí declara cual es la puerta que antes había puesto como velada. La puerta es él mismo. Pues la hemos descubierto, entremos, o gocemos de haber entrado.
Todos los que han venido son ladrones y salteadores.
¿QUIÉNES SON ESOS LADRONES? – ¿Qué entiendes, Señor, por todos los que han venido? ¿No has venido tú también? Compréndelo. Dije: Todos los que han venido, extraños a mí. Recordemos un poco. Antes de su venida vinieron los profetas. ¿Eran ellos ladrones y salteadores? Ni pensarlo. No eran extraños a él, pues venían con él. Porque él había de venir, enviaba por delante pregoneros; pero él moraba en el corazón de aquellos que enviaba. ¿Quieren saber que vinieron con él, que es siempre? Tomó carne en el tiempo, pero él es siempre. En el principio era el Verbo. Con él, pues, vinieron quienes vinieron con el Verbo de Dios.
Yo soy, dice, el camino, la verdad y la vida. 7
Si él es la verdad, con él vinieron quienes predicaron la verdad. Luego todos los extraños a él son ladrones y salteadores, esto es, vienen para robar y matar.
***
Pero las ovejas no los han escuchado.
OVEJAS POR LA FE. – Más grave es esta cuestión: Las ovejas no los han escuchado. Antes de la venida de Nuestro Señor Jesucristo, que se humilló hasta vestir la carne, hubo justos que creyeron en él, que había de venir, como nosotros creemos en él después de haber venido. Cambiaron los tiempos, pero no la fe. También cambian los verbos cuando se conjugan. No es el mismo sonido de vedrá que el de vino; ha variado el sonido, pero la misma fe une a ambos, tanto a quienes creían que había de venir como a quienes creyeron que ha venido. Ciertamente que en distintos tiempos, pero sabemos que ambos entraron por la única puerta de la fe, es decir, por Cristo. Nosotros creemos que Nuestro Señor Jesucristo nació de una virgen, que tomó carne mortal, que padeció, resucitó y subió al cielo; todo esto, como han oído en lecturas anteriores, creemos que ya se ha realizado. En esta comunidad de fe están con nosotros aquellos Padres que creyeron que había de nacer de una virgen, que había de padecer, resucitar y subir al cielo. A ellos se refiere el Apóstol cuando dice:
Teniendo el mismo espíritu de fe, según está escrito: Creí, por eso he hablado, y también nosotros creemos, y por eso hablamos. 8
El profeta había dicho: Creí, por eso he hablado; 9 y el Apóstol dice: También nosotros creemos, por eso hablamos. Y para que sepas que la fe es la misma, óyele decir:
Teniendo el mismo espíritu de fe, también nosotros creemos.
Y en otro lugar:
No quiero, hermanos, que ignoren que nuestros padres estuvieron todos bajo la nube, y que todos pasaron el mar, y que todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en el mar, y que todos comieron el mismo manjar espiritual, y que todos bebieron la misma bebida espiritual. 10
UNA MISMA FE EN EL TIEMPO. – El mar Rojo significa el bautismo. Moisés, guiándolos por el mar Rojo, representa a Cristo; el pueblo que pasa, a los fieles; la muerte de los egipcios indica la abolición de los pecados. La misma fe en signos diversos; y lo mismo que de los signos puede decirse de las palabras, que cambian de sonido según el tiempo gramatical, y no son otra cosa que signos. Por el significado son palabras; sin él no son más que ruidos sin valor. Todo fue reducido a signos. ¿Por ventura no creían las mismas cosas quienes suministraban estos signos, por medio de los cuales profetizaban lo que nosotros creemos? Ciertamente creían lo mismo, ellos como futuro, nosotros como pasado. Por eso dice que bebieron la misma bebida espiritual. Espiritualmente la misma, materialmente diversa. ¿Qué bebían ellos? Bebían de la piedra espiritual que los seguía, y la piedra era Cristo. 11 Ahí tienen signos diversos, permaneciendo la misma fe. Allí la piedra representaba a Cristo; aquí es el mismo Cristo lo que se nos pone en el altar del Señor. Ellos, teniéndolo por un gran sacramento del mismo Cristo, bebieron del agua que salía de la piedra; lo que nosotros bebemos es bien conocido de los fieles. Si te fijas en la especie visible, es cosa distinta; si consideras el significado inteligible, tomaron la misma bebida espiritual. Por lo tanto, cuantos en aquel tiempo creyeron a Abrahán, a Isaac, a Jacob, a Moisés, o a otros patriarcas, o a los profetas que predicaban a Cristo, eran ovejas y escuchaban la voz de Cristo: no una voz extraña, sino la voz de él mismo. El juez está en el pregonero, porque, cuando el juez habla por la voz del pregonero, nada hace el copista.
Lo dijo el pregonero, lo dijo el juez. Hay ciertamente otros cuya voz no han escuchado las ovejas, porque no tienen la voz de Cristo; que han caído en el error, han dicho falsedades, han inventado y propagado cosas vanas y tontas y han seducido a los infelices.
LA CUESTIÓN PROFUNDA. – ¿Por qué dije que aquí había una cuestión más profunda? ¿Qué hay aquí oscuro o difícil de entender? Les ruego que me escuchen. Ustedes saben que vino Nuestro Señor Jesucristo, que predicó; su voz, más que ninguna otra, era la voz del pastor, salida de la misma boca del pastor. Si la voz de los profetas era la voz del pastor, ¿cuánto más lo sería la pronunciada por la lengua misma del pastor? Pero no todos la escucharon. ¿Hemos de pensar que eran ovejas todos cuantos la oyeron? La oyó Judas, y era un lobo; le seguía, pero, cubierto con la piel de oveja, maquinaba contra el pastor. Algunos de los que crucificaron a Cristo no la oyeron, y eran ovejas; pues a éstos los vemos entre las turbas cuando decía:
Cuando hayan levantado al Hijo del hombre, entonces conocerán que yo soy. 12
SOLUCIÓN A MEDIAS. – ¿Cómo se resuelve esta cuestión? Oyen las que no son ovejas, y las ovejas no oyen. Siguen la voz del pastor algunos lobos, y algunas ovejas le contradicen, y, finalmente, las ovejas dan muerte al pastor. Vamos a resolver la cuestión.
Dirá alguno que, cuando no oían, no eran aún ovejas; que entonces eran lobos; pero su voz oída los cambió, y de lobos los hizo ovejas; y cuando se convirtieron en ovejas, oyeron al pastor, le hallaron y le siguieron; esperaron la promesas del pastor porque cumplieron sus mandatos.
EL PROBLEMA ECUMÉNICO. – De algún modo queda resuelta la cuestión, y para muchos será suficiente. Pero a mí aún me agita, y esta agitación se las hago presente, para que en compañía de ustedes pueda buscar y hallar la solución con la luz de Aquel que puede revelarlo.
Les voy a decir la agitación que siento. Por el profeta Ezequiel reprende el Señor a los pastores, y, entre otras cosas referentes a las ovejas, dice que no buscaron a la oveja extraviada.
Dice extraviada, y, sin embargo, la llama oveja. Si era oveja cuando se extraviaba, ¿qué voz oyó para extraviarse? Sin duda no se hubiera extraviado si oyera la voz del pastor; pero se extravió porque atendió a una voz extraña: la voz del ladrón y salteador. Es cierto que las ovejas no escuchan la voz de los ladrones, aunque algunos de ellos, venían con olor a oveja.
Quienes vinieron, dice; y ya entendemos que extraños a mí; esto es, quienes vinieron extraños a mí, son ladrones y salteadores. No dice quienes vinieron con olor a oveja, sino extraños a mí. ¡Oh Señor!, si las ovejas no los escuchan, ¿por qué se extravían las ovejas? Si las ovejas no oyen a otro más que a ti, y tú eres la verdad, quienquiera que oye a la verdad no yerra.
Ellos yerran, y son llamados ovejas. Pues si no fuesen ovejas, cuando han caído en error, no diría por el profeta:
No han hecho volver a la oveja errante.13
¿Cómo puede estar en el error y ser oveja? ¿Oyó alguna voz extraña?
Pero las ovejas no los escucharon.
Muchos en estos tiempos vuelven al redil de Cristo, y de herejes se hacen católicos; son arrebatados a los ladrones y devueltos al pastor. Y a veces murmuran, sienten hastío del que los ha rescatado, y no advierten a quien los iba a degollar.
Sin embargo, los que son ovejas, aun cuando hayan vuelto ofreciendo resistencia, escuchan la voz del pastor y se alegran de haber vuelto, ruborizándose de haber errado. Cuando se gloriaban del error como si fuera la verdad, y, por consiguiente, no escuchaban la voz del pastor, siguiendo al extraño, ¿eran o no eran ovejas? Si eran ovejas, ¿cómo es verdad que las ovejas no escuchan a los extraños? Si no eran ovejas, ¿por qué son reprendidos aquellos a quienes fue dicho: No retornaron a la oveja errante?
También se dan casos entre los ya hechos cristianos católicos, y fieles, que prometían mucho, de ser seducidos por el error al contacto con los malos; y del error vuelven otra vez; cuando fueron seducidos por el error y fueron rebautizados, o después de haber estado en el redil del Señor, han vuelto de nuevo a sus antiguos errores, ¿eran o no eran ovejas? Ciertamente eran católicos: por ser católicos, eran fieles, eran ovejas. Si eran ovejas, ¿cómo pudieron oír la voz de un pastor extraño con olor a oveja, si dice el Señor que las ovejas no los escucharon?
QUIENES SON LAS OVEJAS. – Vieron, hermanos, la profundidad de la cuestión. Digo, pues, que el Señor conoce a los suyos;14 conoce a los que tiene previstos y a los predestinados, según se dice de él:
"A quienes previo y predestinó para hacerse conformes a la imagen de su Hijo, de modo que sea el mismo Hijo el primogénito entre muchos hermanos. A quienes predestinó, los llamó; a quienes llamó, los justificó, y a quienes justificó, los glorificó. Si Dios está con nosotros, ¿quién contra nosotros?"
Luego añade:
"El que ni a su propio Hijo perdonó, sino que le entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos ha de dar con él todas las cosas?"
Pero ¿a quiénes de nosotros? A los previstos, a los predestinados, a los justificados, a los glorificados, de los cuales sigue diciendo:
¿Quién acusará a los escogidos de Dios? 15
Conoce, pues, el Señor quiénes son los suyos: ésas son las ovejas. Algunas veces ellas se desconocen a sí mismas, pero el pastor las conoce según esta predestinación, según esta presciencia de Dios, según la elección de las ovejas antes de la creación del mundo, conforme a lo que dice el Apóstol:
Como nos escogió a nosotros en él antes de la creación del mundo. 16
QUIEBRE DEL ECUMENISMO. – Según esta presciencia y predestinación de Dios, ¡cuántas ovejas están fuera y cuántos lobos 'con olor a oveja' dentro, cuántas ovejas dentro y cuántos lobos fuera! Pero ¿por qué dije cuantas ovejas fuera? Muchos hay entregados hoy a la lujuria que serán castos; muchos que blasfeman a Cristo que han de creer en Cristo; muchos que se embriagan serán sobrios; muchos raptores de lo ajeno que darán lo suyo propio; pero ahora escuchan la voz extraña, siguen a los extraños. Del mismo modo, ¡cuántos que dentro cantan las alabanzas de Dios le han de blasfemar, cuántos castos han de fornicar, cuántos sobrios han de entregarse después a la bebida; ahora están en pie, después han de caer! Estos no son ovejas. (Hablamos de los predestinados, de aquellos que el Señor conoce que son suyos.) Sin embargo, mientras piensan rectamente, oyen la voz de Cristo. La oyen éstos y no la oyen aquellos, y, a pesar de esto, según la predestinación éstos son las ovejas, y no aquellos.
LOS PERSEVERANTES SON OVEJAS. – Aún queda en pie la cuestión, que me parece puede resolverse ahora del modo siguiente: Hay una voz, digo, una voz del pastor, en la cual las ovejas no atienden a los extraños, y las que no son ovejas no oyen a Cristo. ¿Cuál es esta voz?
El que perseverare hasta el fin, éste será salvo.17
No desatiende esta voz la oveja propia; la extraña no la oye. Pues Cristo le da esta voz para que permanezca con él hasta el fin; pero deja de oírla si no persevera con él hasta el fin. Vino a Cristo, oyó palabras y palabras, unas de un modo, otras de otro, pero todas verdaderas y saludables, entre las cuales está también ésta:
Quien perseverare hasta el fin, será salvo.
Quien oye esta voz es oveja. Pero la oyó no sé quién, y perdió la cabeza, se enfrió y escuchó la voz extraña: si es predestinado, es temporal su desvarío: no ha perecido para siempre; volverá para oír la voz que despreció y obrar lo que le fue mandado. Pues, si es del número de los predestinados, Dios tenía previsto su desvarío y su conversión futura; si cayó en el error, volverá para escuchar la voz del pastor y seguir a quien dice que el que perseverare hasta el fin, será salvo.
PASTORAL AUTÉNTICA.– Voz excelente, hermanos, verdadera, pastoral; esta es la voz de salvación en las moradas de los justos. Fácil es oír la voz de Cristo, fácil es alabar el Evangelio, fácil es aclamar al predicador; pero perseverar hasta el fin, es propio de las ovejas que oyen la voz del pastor. ¿Viene la tentación? Tú persevera hasta el fin, porque la tentación no dura hasta el fin. ¿Hasta qué fin has de perseverar? Hasta que finalices la vida. Durante el tiempo que no escuchas a Cristo, él es tu adversario en este camino, esto es, en esta vida mortal. ¿Qué te dice?
Ponte pronto de acuerdo con tu adversario mientras vas con él por el camino.18
Le has oído, le has creído, has concordado con él. Si eras adversario suyo, ponte de acuerdo. Si se te ha concedido ponerte de acuerdo, no vuelvas a litigar más. No sabes cuándo acabará tu vida, pero él sí lo sabe. Si eres oveja y perseveras hasta el fin, serás salvo. Por esta razón, los suyos aprecian esta voz, los extraños no la escuchan. Les he explicado o he tratado con ustedes esta profundísima cuestión del modo que he podido y según las luces que él mismo me ha comunicado. Si algunos han entendido poco, conserven la piedad y se revelará la verdad. Y los que la han comprendido, no se envanezcan teniéndose por superiores a los más tardos, no sea que se extravíen por su vanidad y lleguen primero los más lentos. Que a todos nos conduzca Aquel a quien decimos:
Guíame, Señor, por tu camino, y caminaré en tu verdad.19
ENTRAR POR LA ÚNICA PUERTA. – Entremos, pues, por la puerta, que el Señor explicó ser él mismo, para entender las cosas que propuso y dejó sin explicación.
CONCLUSIÓN
Es la Paráfrasis un género literario, el cual hemos expuesto para indicar la opinión del Santo Obispo en tiempos difíciles, tan difíciles como los nuestros. No dejo ninguna conclusión, porque para esto son las paráfrasis, para que el lector saque la suya.

1El texto original se puede leer en Obras de San Agustín, XIV. Tratados sobre el Evangelio de San Juan (36-124), BAC. Págs. 118-134. Por internet puede bajarse desde http://www.augustinus.it/spagnolo/.
2Mateo 16,18
32Tm 2,19
4Jn 10,4-5
5Flp 3,15-16
6Jn 10,7
7Jn 14,6
82Co 4,13
9Sal 115,10
101Co 10,1-4
111Co 10,4
12Jn 8,28
13Ez 34,4
142Tm 2,19
15Rm 8,29-33
16Ef 1,4
17Mt 10,22
18Mt 5,25
19Sal 85,11

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